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Artrosis, Artritis, Fibromialgias

            Todos estos procesos tienen un origen común, denominado autoinmune. Es decir que, mi sistema inmunitario, originariamente diseñado para defenderme, está alterado y me ataca. En estos casos ataca articulaciones, hueso, músculo, tendones. Tejidos duros y blandos, pero siempre de sostén y movilidad.

            Las características comunes a todas ellas son el dolor y la impotencia funcional, hasta la invalidez.

            En lo que hace al dolor y su tratamiento específico, en la nota Apiterapia y dolor se trata el tema. En lo que hace al proceso autoinmune, la medicina farmacológica no tiene herramientas de corrección del sistema inmune. Los productos de la colmena son inmunomoduladores, siendo el más potente el veneno de abejas. Ello me significa que corrigen y levantan el sistema inmunitario. No solo frenan o desplazan el proceso original, sino que dejan al organismo en condiciones de afrontar cualquier evento con mejor resultado. Eso es un sistema inmunitario en condiciones, como un ejército entrenado y bien pertrechado.

            Hasta aquí se habló de frenar el proceso de enfermedad y poder acceder a manejar el dolor. Queda un extra que da la Apitoxina inyectable, cual es la capacidad de estimular los mecanismos de autorreparación a través de Hipófisis – Hipotálamo y que podrían hacer que el organismo reparara o reemplazara el cartílago gastado de cualquier articulación. O hidratara, rejuveneciendo, a los discos intervertebrales. Y aquí solo hablamos de osteoarticular, donde también aumentará el líquido sinovial, lubricante natural de las articulaciones. Mayor y más fácil movilidad con menor dolor. A nivel del resto del cuerpo, también habrá una mejoría ostensible de los síntomas. Como aumento de las energías y mejor dormir.

            Todo este trabajo del cuerpo realizado gracias a la Apitoxina podrá ser efectuado si se acompaña de una correcta alimentación y la actividad física necesaria